Venus de urbino
¿Una pintura más o un símbolo del erotismo?

¿Es el desnudo arte erótico o simplemente arte?
¿Acaso hay distinción posible? Algunos cínicos dirán que la belleza del desnudo no depende del erotismo. Pero eso, no se lo cree nadie. Disfrazar el desnudo de puro e improfanable y quitarle su punto erótico es (a parte de imposible para nuestra sucia mente) una mentira. ¿Actitud reprobable? Depende. Al fin y al cabo, la belleza sólo significa una cosa: Atracción. Contra toda opinión, no son los artistas sino los espectadores quienes hacen los cuadros. Y los espectadores siempre hemos tenido la sangre caliente. Tenemos, desde siempre, una gran imaginación para sacar excusas y convertir una historia cualquiera o un relato de mitología en un frenesí erótico. Cientos de miles de venus exponen «sus gracias» en museos de todo el mundo; las llamamos venus por por pudor, pero no hay muchas más razones para ello. La mayoría, si no tuvieran nombre, serían cuadros de mujeres atractivas, desnudas, mostrándose al espectador. No hay forma de distinguir un desnudo erótico de una escena mitológica, quizá por eso tuvieron tanto éxito. Y todas empezaron con ella. Una bonita mañana de un día cualquiera, en la década de 1530, Tiziano se atrevió a pintar lo que todos querían mirar.

El cuadro de la venus de Urbino es considerado una de las obras maestras del renacimiento. El nombre es una mentira; en el cuadro no hay ninguna diosa, sólo una mujer mirando directamente al espectador a los ojos mientras yace desnuda. De hecho, ni siquiera Tiziano la llamaba Venus; no fue hasta tres décadas más tarde que la pintura comenzó a ser conocida así. Al mirarla, sutiles detalles nos hacen sospechar de ella. A sus pies duerme un perro; su presencia es signo de que la representada no es una diosa, sino una mujer real, a las que se solía representar con sus mascotas. Algo más: el perro, alegoría de la fidelidad en todos los cuadros de la época, aquí aparece, sugerentemente, dormido. Una mano, aunque no tan descarada como la otra, sujeta un ramo de rosas rojas, amor y pasión en el simbolismo renacentista.

La mujer hace un gesto que podría pasar desapercibido ahora, pero que fue motivo de grandes polémicas: reposa su otra mano, ligeramente encorvada, en su zona íntima. Si al igual que yo es de las primeras cosas que has visto no debes avergonzarte: la polémica mano es el centro mismo de la composición, el punto exacto donde el artista buscaba que dirigieras la vista.

Las obras de grandes Artistas como Tiziano, pintor de papas y vírgenes, se exponían con orgullo; No es el caso de esta obra. No hay prueba más indiscutible. Esta venus, como seguramente lo serían el resto, era para uso privado, y la pintó por encargo del duque de Urbino, de cuya casa esperaba que fuera su hogar permanente e íntimo: nada más alejado de un museo. ¿Son los cuadros de venus arte erótico o deberíamos tener una mirada cínica en el desnudo? Si bien para lo primero hay pocas pruebas, lo segundo es imposible.

