El látigo ha existido desde que existe la humanidad, y seguirá existiendo siempre que el amor y el dolor juntos nos hagan sentir placer. Un látigo nunca deja indiferente a nadie. Éste en específico, está pensado para destacar. Su precioso mango con patrón de diamante es a la vez elegante e irrelevante, pues todos sabemos que los látigos se disfrutan más por el otro extremo.
“El sexo debe ser un equilibrio perfecto de dolor y placer. Sin esa simetría, el sexo se convierte en una rutina en lugar de una indulgencia.”









