Todos queremos huir del dolor, pero no será así esta vez; correr no es una opción con éstas preciosas esposas. Sólo te queda estar en tu sitio, hacer lo que sete manda y aceptar el dolor. No hay una línea diferenciada entre entre dolor y placer; en muchos casos, cuando más se extiende uno más se libera del otro. Quien acepta su naturaleza la conquista, la hace suya. Sea cual sea tu naturaleza, nos vas a agradecer ésta pequeña ayuda en forma de esposas de restricción. Si lo tuyo es la sumisión, puedes confiar tanto en ellas como en quien te las pone: por dentro son acolchadas y por fuera están hechas de materiales de gran calidad con un precioso diseño rojo, el color de la pasión. Seguro que se desencadena mucha con ellas. Si lo tuyo es la dominación y eres quien se las pondrá a algún afortunado, no te preocupes; resistirán como necesitas.













